IV Panel de Sonología @ #WLD2017 MAMM

“La música parece estar profundamente ligada a nuestra vida emocional y, de hecho, quizá parece relacionarse con ésta con más apremio y hondura que cualquiera de las otras artes. Se sumerge en nuestras profundidades y expresa movimientos ocultos de amor, temor y alegría que yacen en nuestro interior”

–M. Nussbaum

El proceso reflexivo que surge a raíz del sonido sugiere desarrollos en la amplificación que tenemos de nuestra percepción sensorial y consciente sobre la realidad. Esto obedece a que nos predispone a una amplificación sensible que podemos tener en torno al territorio , al espacio, el movimiento, el tiempo, la eterealidad y en definitiva, a la condición humana. Profundizar en la geografía natural y cultural desde la capacidad auditiva permite el despliegue del espíritu sobre diversas dimensiones que solemos desconocer porque pasan desapercibidas en nuestro estar cotidiano.

Las cualidades del sonido posibilitan la apertura de manifestaciones y dinámicas estéticas construidas sobre un pensamiento situado en concepciones mutables, corporales y acústicas. Al detenernos a contemplar desde el oído y pensar desde éste, se plantean ideas con un potencial crítico con respecto a nuestras interpretaciones cotidianas, donde la escucha integra nuevas vivencias en la imaginación y la realidad. Las tantas señales que recibe nuestro cuerpo están dispuestas a indagar entre nuevos horizontes desconocidos, donde la ficción, la creación y la contemplación adquieren manifestaciones que nos ligan a expresiones desconocidas del mundo y nos sitúan frente a nuevas conmociones estéticas que nos asombran sobre el misterio de la vida.

En el marco de las actividades de la Semana de la Escucha se realizó en el Museo de Arte Moderno de Medellín, se realizó el IV Panel de Sonología, un espacio descentralizado, moderado por Julian Jaramillo, que reúne trabajos teóricos y prácticos alrededor del sonido producidos desde diferentes áreas del conocimiento. El evento viene reuniendo regularmente desde 2015 académicos, investigadores y artistas sonoros de nuestra región que analizan y discuten críticamente las implicaciones sociales, estéticas, pedagógicas y políticas del sonido en el siglo XXI. En esta cuarta versión, se realizaron tres paneles de discusión en torno a varios temas dedicados a explorar varios temas relativos al arte, la cultura y la enseñanza en torno al sonido y la escucha.

Panel 1: Género, Territorio y Cuerpo: perspectivas desde el Sonido

Participantes: Ximena Alarcón y Ana María Romano.

Las discusión se desarrolló en la pregunta por cómo a través de lo sonoro pueden repensarse las categorías de género, territorio y cuerpo que han sido cimientos fundamentales para la comprensión occidental que tenemos sobre el mundo.

Partiendo de una cosmovision fundamentada en una tendencia visual, hemos construido relaciones socio-culturales que han permitido sostener nociones de jerarquía y disputas de poder en la transformación cultural de las sociedades. Si bien esto a permitido que la historia narre una serie de heroísmos y derrotas, a través del sonido podemos establecer otro enfoque de análisis -horizontal y no vertical, –como apunta Ana María Romano–, donde otras formas de pensamiento no basadas en la lógica visual sino consideradas desde el oído, permiten actualizar y revitalizar nuevos horizontes de compresión que señalan panoramas posibles que pueden repercutir en las relaciones de todo en la medida en que su capacidad de percepción sonora evoluciona en su conciencia y muta en nuevas formas estéticas, éticas y por consiguiente, culturales, dispuestas a considerar otros puntos de referencia para la articulación social y comunicación.

Ximena Alarcón propone su investigación desde tres elementos fundamentales para esta cuestión: la migración geográfica y metafórica como modos de construcción de la identidad humana; el sonido y la memoria como agentes de transformación corporal, espacial y sensorial; y la tecnología y el internet como plataformas de comunicación interculturales.

¿Cómo cambia la percepción del sujeto desde el sonido? Podemos afirmar que el espacio transforma la manera en cómo se expresan los individuos, de allí que para la apropiación del territorio no sólo opere la ocupación material de los lugares, sino que estén íntimamente involucradas dimensiones como la intuición , el pensamiento, los sentimientos y las sensaciones. Escuchar el cuerpo, escuchar los sueños, escuchar espacio acústico y escuchar la propia voz permite arriesgarse a soñar y generar certeza de lo que se es.

Nos queda como ejercicio de reflexión la preocupación y búsqueda por el silencio que, en tanto espacio, es necesario para el ser humano y todo el entramado ecológico, puesto que posibilita la búsqueda de raíces, identidades; permite compartir sueños, miedos y pensamientos. Esto nos lleva plantear el espacio como un territorio (des)envolvente y mutable, que permite expandir nuestra conciencia en la medida que dejamos de valorarnos desde la cosificación.

Por otro lado, Ana María Romano nos recuerda que el trabajo del cuerpo es tan importante como el trabajo del instrumento: integración y transferencia, es como lo denomina, para que pueda darse una verdadera experiencia transformadora. Por tanto, la escucha no es acto aislado. La integración sensorial es saber habitar el cuerpo como un conjunto de expresiones, donde la escucha se transforma en «un acto de generosidad, conmigo, con el otro, y con el universo.»

Panel 2: Pedagogía de la escucha

Participantes: Hector Quintana y Uriel Mauricio Rios Arango.

Los procesos de grabación y edición sonora constituyen una forma contemporánea de escritura, pues el sonido restituye de manera única los procesos naturales, las dinámicas del entorno y de la vida humana. La consolidación de un cuerpo de estudios sobre el sonido plantea la reformulación de los modos de educar y en un proyecto formación integral, la escucha constituye una herramienta esencial para el desarrollo de la individualidad y la sensibilidad y la colectividad que emergen al relacionar al ser humano con su contexto y con los otros seres vivos.

La apropiación del sonido pone en primer plano la creatividad, dando lugar a nuevas formas de narrar y percibir el mundo. En el panel se discutió con los profesores Uriel y Héctor acerca de sus procesos de experimentación en las aulas, donde integran conceptos de ecología acústica, música concreta, plástica sonora, grabación de campo, experimentación invisible, entre otros elementos, dentro del curriculum académico tradicional, sirviendo de ejemplo a la hora de considerar la posibilidad de una transformación de la enseñanza que pueda articular el desarrollo de las capacidades sensoriales con la rigurosidad de investigación científicas y la apertura de la imaginación.

«Necesitamos saber que no todos los niños quieren ser artistas, pero podemos formarlos en estética, formarlos en la escucha y permitirles que adapten la exploración del sonido a sus propios intereses y capacidades», sería toda una síntesis de las palabras del profesor Quintana, quien propone una transformación de la idea de las artes y la música dentro de la academia, buscando que el sonido y la escucha muestren otras formas de tratar nuestras relaciones humanas, territoriales, imaginarias, creativas. Al pensar la educación como un oficio de sensibilización perceptiva y de fomentación de la creatividad, se vislumbraron por ello en el panel algunas tareas urgentes para la docencia y las instituciones académicas. ¿Cómo podría plantearse este reto frente a los modelos tradicionales de educación? ¿cómo se deben fomentar los ejercicios pedagógicos para incrementar la sensibilidad de los individuos?

Escucha y alfabetización sonora son entonces las ideas que aparecen en la mesa. Como cuenta el profesor Uriel, podemos pensar la escuela como sonora, donde se hallen nuevas formas de explorar la realidad, que en su caso comenzó a partir de experimentos con los ejercicios de escucha y educación sonora de Murray Schafer y continuó explorando por otras vías que lo llevaron a la idea de «arte sonoro en la escuela». Son en general propuestas actuales que buscan crear una manera consciente de escucha y experimentación sonora, donde se da un proceso de educación que permite a los niños apoyarse en el sonido como elemento de gran influencia en múltiples ambitos. Esto lleva a tejer relaciones de sentido desde otros planos, lo cual facilita articular el pensamiento con el sonido, posibilitando la fluidez de la expresión aural en ellos.

Cuestionarnos por un tipo de educación que nos permita abrir los lenguajes sensoriales, en este caso los sonoros desde la escucha, lleva a pensar en la formación no como una educación musical forzada y ortodoxa que produzca artistas, sino como prácticas que permitan expandir desde el sonido la sensibilidad para activar las capacidades perceptivas. No se trata entonces de forzar a los niños para que sean algo, sino permitirles una experiencia profunda en el sonido para que al sumergirse en la realidad puedan valorarla desde otros puntos.

Panel 3: Sonoridades del sur

Participantes: Fernando GodoyMiguel Isaza y Jorge Barco.

El arte sonoro y la experimentación musical contemporánea emergen en un territorio global, donde las fronteras se diluyen entre prácticas, concepciones y espacios en torno a lo sonoro. Sin embargo, la heterogénea configuración cultural, sociopolítica y artística de Suramérica no tiene una estricta identidad estética ni un formato general de expresión. Por tanto, al mostrarse surge como una exploración variopinta y llena de interesantes contrastes, diferencias y ficciones que tratan de emerger de un punto diverso para comunicar algo sobre la conciencia colectiva que atraviesa al Sur.

¿De qué se habla cuando se habla de arte sonoro suramericano? ¿Qué hay en nuestras escuchas? ¿Son nuestras? ¿Cual es nuestra auralidad? ¿Es posible hablar de una identidad desde lo sonoro? ¿De qué forma los procesos estéticos, sociales, políticos convergen? Estas son cuestiones tratadas en el marco de la discusión que sugieren un reconocimiento de los procesos creativos y las manifestaciones estéticas que nos constituyen y se articulan con nuestros espacios.

Como afirma Godoy, el arte sonoro es aquello que tiene distintas dimensiones y expresiones que van más allá del formato convencional en que se aborda el sonido. Es utilizar espacios, objetos, performances y ecosistemas naturales para expresar la sonoridad del entorno, mediante herramientas digitales que permiten procesar el sonido desde diversas rutas y flujos, sin necesidad de limitar a la composición meramente instrumental o concebida dentro de determinado lenguaje.

De allí, vemos que nuestro entorno sonoro como territorio es inacabado, se transforma permanentemente. Surge, debido a nuestras condiciones histórico-culturales un diálogo entre el entorno humano y su conciencia colectiva con lugares fascinantes de horizontes apenas por descubrir. El espacio de intervención que aparece a través del sonido posibilita compartir nuevas expresiones estéticas en relación a la identidad de los pueblos suramericanos, como lo hace el festival Tsonami desde hace ya 12 años.

La sonoridad del Sur y la escucha latina son prácticas que suscitan una relación con el territorio desde sus circunstancias naturales y culturales, que son elementos primarios para la composición sonora. Estas prácticas heterogéneas se evidencian en formatos de instalación, esculturas, arte conceptual, paisaje sonoro y poesía sonora, entre otras formas de manifestación, las cuales reúnen lo que apunta Miguel Isaza como una eterealidad presente en la ficción suramericana, la cual permite pensar el sonido local desde unas coordenadas que siempre han sido especulativas, oníricas, propias de lo mítico, heterogéneo e intangible que se atraviesa en nuestra constitución misma.

Surge así una idea de vinculación con lo cotidiano y con la magia de lo cotidiano, con el sonido del territorio pero también con los territorios de escucha, con la idea de lo local pero también con la de la ficción sónica dislocada en la infinitud de la escucha, en última instancia apuntando no a una definición de lo que es o no es la sonoridad suramericana, sino al hecho de sostener la pregunta, mantener viva la cuestión como un impulso para seguir haciendo y que ese hacer sea lo que nos muestre el panorama a seguir. Es quizás una conclusión general del panel: debemos seguir uniéndonos, reconociéndonos y buscando nuevas vías de investigar los cruces y mutaciones de nuestros contextos locales, donde se oyen múltiples formas, sensaciones y percepciones propias de una cultura sonora del Sur.

Por último compartimos la relatoría de dos de los paneles gracias a Clara Megías